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¡Tenemos que hablar de volar!

¿Cuál es el impacto climático de la aviación?

Volar es el medio de transporte más contaminante Datos y hechos

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¿Cuánto afecta volar a tu huella de carbono?

Averigua el impacto que supone volar y compáralo al resto de tus actividades.

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¿Cuán injusto es volar?

Solo una minoría tiene la posibilidad de volar y son sobre todo los viajeros frecuentes quienes calientan el planeta.

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¿Por qué compensar las emisiones no es la solución?

Las aerolíneas nos ofrecen la opción de pagar más para compensar las emisiones. ¿Cuál es el problema?

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¿Es posible volar de forma sostenible?

¿Y en el futuro? ¿Los vuelos no puedes ser neutros en carbono? Descubre por qué es difícil confiar en la tecnología como solución al problema.

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¿Por qué el impacto climático de la aviación está insuficientemente regulado?

Infórmate de cómo se permitió a la industria establecer sus propias reglas y seguir contaminando.

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¿Por qué volar es tan absurdamente barato?

La industria de la aviación está exenta de casi cualquier impuesto, mientras que otros tienen que pagar el precio.

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¿Qué cambios políticos necesitamos?

En lugar de pintar de verde el crecimiento de la aviación, es hora de decrecer la aviación.

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¿Qué sucede cuando aumentan los aeropuertos?

En el mundo, 1200 proyectos aeroportuarios amenazan los medios de vida y la biodiversidad.

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¿Cuál es el impacto climático de la aviación?

Detener la crisis climática es el mayor desafío que la humanidad haya enfrentado.

Si queremos garantizar un futuro habitable para todas las personas en el planeta, tenemos que mantener el calentamiento global lo más bajo posible y evitar puntos de inflexión peligrosos. Esto implica enormes esfuerzos y acciones urgentes. Debemos dejar de quemar combustibles fósiles y cambiar las reglas del sistema. Pero por ahora estamos subidos en un vuelo directo hacia el colapso climático.

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La aviación es el medio de transporte más perjudicial para el medio ambiente. Hoy en día, los viajes aéreos representan entre el 5% y el 8% del calentamiento global. En ciertos países europeos, hogar de muchos viajeros frecuentes, la proporción es aún mayor. Aún así, la industria de la aviación quiere que creamos que tan sólo representa el 2% de las emisiones globales. Pero esa no es la imagen completa: el impacto climático de la aviación no se limita sólo al CO2. Debido a las diferentes emisiones, aparte del CO2 que tiene lugar en la altitud, hay un impacto climático total de los vuelos que es de 1,9 a 4,7 veces el efecto del CO2 emitido solamente, dependiendo de la altitud del vuelo, la distancia, el queroseno y el tipo de avión.

 

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La industria espera duplicar la demanda de transporte aéreo en los próximos 20 años. Este rápido crecimiento podría significar que de aquí al 2050, la aviación por sí sola podría abarcar un cuarto del presupuesto mundial de carbono,que es la cantidad de emisiones de dióxido de carbono permitidas para mantener el aumento de la temperatura global a menos de 1,5 grados centígrados por encima de los niveles pre-industriales. Si nos tomamos en serio la crisis climática, no hay otra alternativa que detener los planes de crecimiento y empezar a reducir la aviación.

¿Cuánto afecta volar a tu huella de carbono?

Spoiler: La situación es crítica.

Por cada tonelada de dióxido de carbono que emite una persona, tres metros cuadrados del hielo del Ártico desaparecen. Esto significa que al tomar un vuelo transatlántico, un pasajero es responsable de la pérdida de al menos seis metros cuadrados de hielo. Con un aumento previsto del nivel del mar de más de un metro para finales de siglo, cada metro de hielo cuenta … no sólo para los pinguinos,cuyo hábitat y población está disminuyendo rápidamente..

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Coger un sólo vuelo de larga distancia genera más emisiones de carbono de lo que muchas personas producen en todo el mundo en un año entero, y mucho más de lo que un europeo medio emite si incluimos su consumo de calefacción y alimentación. La diferencia es que en la mayoría de los casos, calentarse y comer es quizás más importante que hacer un viaje de en avión para irse de vacaciones. Para hacer frente a la crisis climática, es urgente desafiar nuestra forma de vivir en todos los ámbitos, ya sea comida o transporte. Tenemos buenas noticias: existen alternativas al vuelo que son respetuosas con el clima. Un viaje en tren puede emitir hasta 70 veces menos emisiones que en avión.

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Cambiar nuestra forma de viajar es un paso importante en la lucha contra la crisis climática. Al contar historias pingüinas emocionantes, puedes inspirar a tu familia y amigos a hacer el cambio. Y si aumentamos lapresión política,podemos cambiar las reglas del juego para que los viajes en tierra sean más fáciles para todos, fomentando trenes y barcos con precios asequibles y cómodos, sistemas de reserva fáciles y opciones atractivas de vacaciones locales.

¿Cuán injusto es volar?

Un estudio reciente estimó que «los hábitos aéreos de Bill Gates y Paris Hilton producen asombrosamente 10.000 veces más emisiones de carbono que una persona promedio» ¿Quién vuela, quién no lo hace y quién no puede hacerlo?

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De media, para mantener el aumento de la temperatura global a menos de 1,5 grados,todo el mundo tendrá que reducir las emisiones de gases de efecto invernadero producidas por el consumo hasta 2,5 toneladas equivalentes de CO2 en 2030, a 1,4 de aquí a 2040 y 0,7 en 2050. Un vuelo de larga distancia por sí solo ya supera esa cantidad.

El tráfico aéreo es un obstáculo importante para la justicia climática. Mientras que para los europeos occidentales puede parecer normal volar, esta «normalidad» sólo ha existido en las últimas décadas, y sigue siendo rara a escala mundial. Es difícil encontrar números exactos, pero se estima que sólo el 10%, o entre el 5% y 20%, de la población mundial ha volado al menos una vez en su vida. Muchas personas no pueden permitirse volar, y ciertas políticas de migración restrictivas no autorizan a hacerlo.

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Del escaso porcentaje de la población mundial que ha volado alguna vez, una proporción aún menor vuela regularmente. Las cifras de Inglaterra muestran que el 10% de los residentes toman más de la mitad de sus vuelos al extranjero. Otros países tienen estadísticas similares.

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En proporción, unas pocas personas que viajan con mucha frecuencia son responsables de calentar el planeta, a costa del bienestar del resto: residentes expuestos al ruido y a la contaminación directa de los aviones, ecosistemas locales que sufren degradación, consecuencias sobre las generaciones futuras y aquellos en el Sur Global que ya están sufriendo las consecuencias del calentamiento global.

También hay que distinguir las diferentes razones por las cuales puede ser necesario volar. ¿Deberíamos considerar equivalente la situación del empresario que vuela cada mes a su mansión en la Toscana que aquel que vuela cada dos años para reunirse con sus familiares más cercanos en otro continente? Hay soluciones a este injusto problema: infórmatesobre los Impuestos a Viajeros Frecuentes y otras posibles medidas.

¿Por qué no simplemente compensar las emisiones de tu vuelo?

«Volar no es un problema si pagas un poco más para compensar tus emisiones» – ese es el mensaje que las aerolíneas mandan a sus clientes. Muchas empresas que intentan implementar políticas de viaje “más sostenibles” recurren a las compensaciones. Pero eso no es todo: el único acuerdo internacional existente que cubre las emisiones de CO2 de la aviación, llamado CORSIA, se basa en las compensaciones. ¿Qué hay detrás de estas compensaciones?

¿Qué son las compensaciones de carbono?

Los proyectos de compensación se encuentran principalmente en los países del Sur Global. Muchos de ellos son proyectos hidroeléctricos que afirman evitar la producción de energía a partir de combustibles fósiles. También los proyectos de conservación forestal, plantaciones de árboles u organizaciones que distribuyen estufas de cocina respetuosas con el clima a las mujeres en comunidades rurales pueden vender créditos compensatorios.

¿Cuáles son los problemas de las compensaciones?

1. Compensar no reduce las emisiones
Hay estudios que muestran que la mayoría de los proyectos calculan mal su ahorro de emisiones. El Öko-Institut investigó la eficacia de los proyectos de compensación aprobados por las Naciones Unidas y concluyó que sólo el 2%de los proyectos tienen una alta probabilidad de reducir las emisiones. De esta manera, la reducción de emisiones se produciría también sin pagar la compensación, ya que por ejemplo de todos modos se habría construido una planta hidroeléctrica. En el caso de los árboles, necesitan años para crecer lo suficiente como para reabsorber el carbono de su vuelo. Es difícil garantizar que se mantendrán en pie el tiempo suficiente para contrarrestar las emisiones de tu vuelo

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2. Las compensaciones a menudo atentan contra derechos humanos e incluso contra el medio ambiente.
La mayoría de los proyectos de compensación de emisiones se localizan en el Sur Global, ya que compensar en esta región es más barato A menudo creando conflictos locales o usurpando las tierras de la población local. Es especialmente el caso de proyectos forestales o territoriales como REDD+ (Reducción de las Emisiones de la Deforestación y la Degradación Forestal). Estas organizaciones que tienen el objetivo de almacenar una cierta cantidad prevista de carbono en los árboles, le restringen el acceso del bosque a sus usuarios locales. Esto incluye a los pequeños terratenientes de la zona, o incluso a las comunidades indígenas que utilizaban el bosque como zona de culto o para practicar costumbres ancestrales. En última instancia, muchas comunidades indígenas condenan a las compensaciones por ejercer un colonialismo del carbono.

 

3. Las compensaciones son una forma moderna de indulgencia
Las compensaciones permiten que una pequeña parte de la población mundial vuele indefinidamente con una conciencia ambiental supuestamente limpia. Algunos comparan el comercio de créditos de compensación con la venta de indulgencias por parte de la iglesia católica. De hecho, el dinero servía para comprar la absolución del pecado, pero por supuesto no impedía el pecado en primer lugar. Ese dinero podía ser usado para construir catedrales y mantener el Vaticano en marcha. Hoy en día el Papa Francisco tiene una visión más sofisticada sobre las compensaciones. Dice así: «Los aviones contaminan la atmósfera, pero, con una pequeña parte del precio del billete, plantarán árboles para compensar parte de los daños creados. … ¡Esto es hipócrita!»

4. Las compensaciones desvían la atención de las soluciones reales
Algunos argumentan que utilizar las compensaciones como «último recurso» y compensar las emisiones localmente, sería mejor que no hacer nada. Sin embargo, en esos casos la compensación se convierte en una licencia para contaminar, manteniendo así el status quo. Utilizado de este modo, la compensación evita que llevemos a cabolos cambios fundamentales necesarios en el sistema de movilidad actual.

Por lo tanto, si realmente quieres regalar dinero, sería mucho más útil apoyar esta campaña que pagar a las empresas que compensan sus emisiones =)

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¿Es posible volar de forma sostenible?

Ante las críticas crecientes, la industria de la aviación se está poniendo nerviosa. En sus campañas de lavado verde, anuncian su intención de hacer la aviación más ecológica en el futuro. Haciendo hincapié en cómo la eficiencia tecnológica, los biocombustibles y las compensaciones juegan un papel importante. El problema es que nadie cuestiona el crecimiento de la aviación y las soluciones propuestas están lejos de abordar el problema.

En febrero del 2020, Ryanair, el mayor emisor de vuelos de Europa, fue sancionado por un tribunal que condenaba su publicidad de ser una aerolínea verde por ser engañosa. Este fue un caso obvio, pero la mayoría de las veces, sin conocer los detalles, es difícil desmontar los mitos de la industria.

Eficiencia energética: Demasiado poco

El uso de mejores tecnologías en nuevos aviones solamente nos hace ganar un 1,5% de eficiencia en queroseno, que es a lo que van dirigidas. Sin embargo, el aumento de eficiencia generalmente hace que volar sea más barato, y por lo tanto animan a más personas a volar. Dado que la tasa de crecimiento anual esperada de la industria es actualmente del 3,7% y recientemente ha estado creciendo un 7%, los ahorros del aumento de eficiencia apenas tienen efecto.

 

Combustibles alternativos: ¿aceite de palma en el depósito?

La industria planea reemplazar parte de su queroseno fósil por biocombustibles, combustible hecho de residuos o cultivos de aceite. Hoy en día, los biocombustibles representan 0,01 % 0,01% de todo el combustible de aviación utilizado. La IATA dice que la proporción podría llegar hasta el 2% 2 % de aquí al 2025. Esto es muy poco, lo cual es casi una buena noticia. Los biocombustibles pueden dar lugar a conflictos territoriales y daños ecológicos, especialmente si las reservas de los recursos son básicamente inexistentes, como es el caso del combustible utilizado para los aviones. El aceite de palma es la opción más viable, a pesar de que sus plantaciones son una de las principales causas de deforestación, pérdida de biodiversidad y abusos contra los derechos humanos. Un estudio realizado por la Comisión Europea llegó a la conclusión de que los biocombustibles de aceite de palma liberan al menos tres veces más emisiones de gases de efecto invernadero que los combustibles fósiles que sustituyen. Otro estudio reciente constata que los reguladores de la aviación utilizan cálculos muy optimistas y cuestionables para las reducción de emisiones que reclaman a través de biocombustibles.

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Aviones eléctricos: a 40 años de distancia

Hoy en día, los aviones eléctricos que se están desarrollando están muy lejos de hacer las rutas comerciales – estos podrían transportar hasta 9 pasajeros, pero de ninguna manera serán el futuro, ya que las baterías simplemente pesan demasiado. «Siendo realistas, los aviones eléctricos tanto híbridos como completamente eléctricos están a unos 40 años de distancia, dice Duncan Walker en Loughborough University, Reino Unido.

E-combustibles: Falsas esperanzas

Los combustibles sintéticos fabricados con electricidad (power to liquid) son técnicamente factibles, pero apenas hay instalaciones para producirlos. Convertir la electricidad en combustible es un proceso que requiere un uso de energía intensivo. En teoría, los combustibles eléctricos podrían ser producidos por energía renovable excedente y servir como tecnología de almacenamiento en tiempos de alta producción de energía eólica o solar. El problema es el siguiente: estamos muy lejos de producir suficientes energías renovables para abastecer el transporte terrestre, la producción agrícola o la calefacción. Si en este momento todos los aviones volaran con combustibles sintéticos, esto consumiría más energía que la electricidad renovable existente en el mundo, y por supuesto, no dejaría nada para todos los otros sectores. Peor todavía es que los efectos medio ambientales que no están relacionados con las emisiones de CO2, generados al volar, permanecen – y estos son aproximadamente dos o tres veces mayores que las emisiones de CO2.

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Recalculando ruta: mitigando el impacto de las estelas de contaminación.
Un enfoque bastante prometedor consiste en cambiar las rutas de algunos vuelos de larga distancia: esto podría mitigar el efecto del calentamiento global ……no relacionado con el CO2… de las estelas de condensación y los cirros generados (nubes que se forman en condiciones atmosféricas especiales, dependiendo de la ubicación y la hora). Esto afecta principalmente a los vuelos nocturnos transatlánticos. Las estelas de condensación tienen un impacto climático similar al CO2 -por lo tanto limitarlas tiene mucho sentido. Sin embargo, cambiar las rutas implica quemar más combustible. Por lo tanto, esta medida debe ir de la mano de la reducción de los vuelos.

Compensar las emisiones: Cambiar el problema en lugar de abordarlo

Dado que no hay soluciones tecnológicas en un futuro próximo, la solución presentada con mayor frecuencia por la industria de la aviación es la compensación: compensar las emisiones mediante la compra de créditos compensatorios. Descubre aquí por qué esta opción no resolverá el problema y conduce involuntariamente a problemas aún mayores.

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¿Por qué el impacto climático de la aviación está insuficientemente regulado?

Lee aquí, por qué se permite que la industria establezca sus propias reglas para seguir contaminando.

En comparación con otros sectores, las emisiones de la aviación están excepcionalmente mal reguladas. La industria de la aviación parece gozar de un estatus especial, que no sólo se refleja en los enormes privilegios fiscales.

Tanto en el Acuerdo de París como en su predecesor, el Protocolo de Kioto, la aviación internacional, que representa alrededor de 65% de las emisiones de la aviación civil, no está cubierto, y tampoco se menciona explícitamente la aviación nacional. En su lugar, le dieron la responsabilidad al organismo de las Naciones Unidas OACI (Organización Internacional de Aviación Civil).

En 2016, 18 años después de haber recibido el mandato, la OACI presentó su plan climático para la aviación, llamado CORSIA («Plan de reducción y compensación de carbono para la aviación internacional»). El esquema CORSIA está diseñado para limitar las emisiones de la aviación a partir del 2020 y permitir un «crecimiento neutro en carbono». Principalmente mediante compensaciones, es decir, compensando las emisiones a través de proyectos supuestamente respetuosos con el clima. Infórmate acerca de los problemas relacionados con las compensaciones aquí.

La propuesta de CORSIA tiene muchos problemas: en primer lugar, sólo una pequeña parte de las emisiones están cubiertas. Los primeros años son voluntarios, y sólo 81 estados participarán al plan. En segundo lugar, el programa sólo abarca el crecimiento de las emisiones a partir de 2021 (hasta 2035). Esto considera sólo las emisiones que se añadirán cada año a partir del 2020. Pero en este momento, las emisiones de la aviación son ya demasiado altas y tendrían que reducirse. En tercer lugar, no se tienen en cuenta los efectos no CO2 de la aviación, lo que significa que se ignora al menos la mitad del impacto climático. En cuarto lugar, CORSIA no incluye las emisiones de vuelos nacionales. Por último, CORSIA podría impedir legalmente que se refuerce la reglamentación nacional sobre la aviación. Estos son algunos problemas, pero aún hay más defectos, lagunas y falta de seguridad lo que lleva a muchos ciudadanos a exigir la detención de CORSIA.

En Europa, teóricamente, los vuelos están regulados por el Régimen de Comercio de Derechos de Emisión de la Unión Europea. Sin embargo, en este esquema, el coste de producir una tonelada de CO2 es demasiado bajo para marcar una diferencia real. Además, a las compañías aéreas se les asigna gratuitamente una gran proporción de los derechos de emisión. Y los vuelos internacionales desde y hacia EEUU están completamente excluidos.

La falta de regulación del sector de la aviación se justifica a menudo por la importancia histórica de la industria de la aviación para mantener la seguridad nacional. Las ventas de equipos militares representan 20% de la facturación del fabricante de aeronaves Airbus y 50% del volumen de negocios de Boeing. Ambas empresas dominan la fabricación internacional de aeronaves y sus aviones son responsables de hasta 92% de las emisiones del tráfico aéreo.

Muchos países justifican su negativa a regular el sector de la aviación señalando que los objetivos de reducción del acuerdo climático de las Naciones Unidas se refieren a las emisiones liberadas dentro de las fronteras de un país, lo cual no incluiría la aviación. Este argumento es inconsistente: a fin de cuentas, muchos de los productos de un país son exportados y aún así, sus emisiones se siguen asignando al país de producción. El queroseno añadido al depósito en un país podría ser medido y contabilizado fácilmente. La limitación de regulaciones es una de las razones por las cuales sale tan barato viajar en avión en comparación con otros medios de transporte.

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¿Por qué volar es tan absurdamente barato?

Vuela a Palma de Mallorca por 11,50€! Volar nunca ha sido más barato. Algunos billetes de avión cuestan menos que el billete de tren a la ciudad mas cercana. ¿Cómo es posible? Bueno, volar no es por naturaleza tan barato, se hace barato. Y al final, alguien siempre acaba pagando.

Privilegios fiscales de la industria aérea

Una de las principales razones del bajos precio de los billetes es que el dinero de los impuestos contribuye a hacer que volar sea tan barato. Todos, incluso aquellos que no vuelan, pagan por un incomprensible enredo de subvenciones, desgravaciones fiscales e inversiones públicas para que el medio de transporte más contaminante siga siendo barato.

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Mientras que el combustible del coche o el aceite de calefacción están gravados, el queroseno de la aviación no lo está. En la mayoría de los países, los billetes de avión están exentos del impuesto sobre el valor añadido, mientras que nosotros lo pagamos por productos esenciales como son la comida y la medicina. Además, casi ningún aeropuerto paga el impuesto sobre los bienes inmueble de sus tierras e instalaciones. Decenas de miles de millones de euros está perdiendo la Unión Europea, que podrían utilizarse para fomentar opciones de viaje alternativos. Además, los fabricantes de aeronaves se benefician de las subvenciones estatales, lo que les permite producir aviones de forma mas barata. De hecho, Estados Unidos y algunos países de la UE han estado dando a sus respectivos fabricantes de aviones – Boeing por un lado y Airbus por otro- miles de millones de euros en apoyo estatal ilegal y

Explotación de su tripulación

Mientras que la industria de la aviación obtiene ganancias cada vez mayores, la presión sobre sus empleados está aumentando. La calidad y la seguridad están disminuyendo, mientras que el estrés y el agotamiento están en aumento. El personal cualificado está siendo sustituido por personal sin experiencia a media jornada, más barato. Es especialmente el caso de las empresas “low-cost”, un modelo que gana a costa de sus empleados.

Ryanair, en este momento la mayor aerolínea europea, ha tenido que enfrentarse a protestas por parte de los sindicatos. La empresa tiene los contratos más precarios de la UE, subcontrata el trabajo a través de agencias y falsos planes de trabajadores “autónomos”. Ryanair también utiliza la estrategia de quebrantar de forma agresiva a los sindicatos y fomenta la hostilidad ante el derecho de los trabajadores a organizarse, hablar y buscar representación libre de victimización y represalias. Después de una gran campaña, la lucha contra Ryanair fue parcialmente exitosa.

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¿Qué cambios políticos necesitamos?

No existe infinito crecimiento en un planeta finito. En lugar de pintar de verde el crecimiento de la aviación, es hora de decrecer la aviación. Necesitamos trenes, no aviones. Viajemos como si hubiera un mañana y ampliemos las alternativas Y dejemos de rescatar a la industria de la aviación con dinero de impuestos.

Hay muchas formas de abordar el tema de la aviación. Hay que tener cuidado a la hora de tomar medidas justas: no sería equitativo solamente subir los precios de los billetes de avión, para que sólo las personas ricas puedan volar. «Cómo reducir los vuelos de manera justa?» fue el tema principal de una Conferencia Stay Grounded celebrada en julio del 2019 en Barcelona. «Cómo reducir los vuelos de manera justa?» fue el tema principal de una Conferencia Stay Grounded celebrada en julio del 2019 en Barcelona.Derecimiento de la Aviación»«.

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¿Qué sucede cuando aumentan los aeropuertos?

No se trata sólo del clima. Al aumentar la industria de la aviación, se causan innumerables consecuencias sobre el terreno donde se construyen.

Cientos de nuevos aeropuertos y ampliaciones de los mismos están diseñados para alimentar el crecimiento disparado de la aviación. En el mundo, 550 nuevos aeropuertos o pistas de aterrizaje están siendo planeadas o construidas, a lo que hay que añadir además las ampliaciones de pista, nuevas terminales, etc. Si incluimos todo, esto suma un total de más de 1200 proyectos de infraestructura.

La mayoría de estos proyectos implican la adquisición de nuevas tierras, la destrucción de los ecosistemas, provocan el desplazamiento de personas, contaminación local y causan problemas de salud. El ruido,las particulas finas y ultrafinas son un problema importante para los residentes que viven cerca de los aeropuertos. Cada vez más aeropuertos (sobre todo en los países del Sur Global) se están convirtiendo enAerotropolis, que son ciudades aeroportuarias, circundadas por centros de negocios o polígonos industriales, hoteles, ciudades comerciales, centros logísticos, carreteras o en algunos casos conectadas a alguna «zona económica especial». Esos proyectos a menudo están involucrados en violaciones de derechos humanos.

Los aeropuertos representan una infraestructura principal para la economía capitalista globalizada, necesaria para la producción «just-in-time», el comercio de bienes, los viajes de trabajo, el negocio del turismo, así como la deportación deviajeros: inmigrantes ilegalizados. Una resistencia eficaz contra los proyectos aeroportuarios puede evitar consolidar en las próximas décadas una forma de movilidad destructiva y intensiva en emisiones.

Este mapa reúne estudios de caso que documentan una diversidad de injusticias relacionadas con proyectos aeroportuarios en todo el mundo. Atlas de Justicia Ambiental y Mantente En Tierra Atlas de Justicia Ambiental y Stay Grounded . Para obtener más información, o contribuir con información sobre las luchas aeroportuarias de tu comunidad local, pónte en contacto con nosotras: mapping[at][at]stay-grounded[dot]org